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Portal Oficial, Parroquia “Nuestra Señora de las Mercedes”, Río Chico
Diócesis de Guarenas
EVENTOS PARROQUIALES
 
CIBERNAUTAS
DE CRISTO
 
 

Martes Santo
16 de Abril de 2019

EVENTOS REALIZADOS

Todos los sacerdotes y religiosas de las diferentes parroquias que pertenecen al clero de la Diócesis de Guarenas, incluida Río Chico, se reunieron a las 10:00 a.m. en el templo “Sagrado Corazón de Jesús” de la Urb. Menca de Leoni de la ciudad de Guarenas, en compañía de su obispo, (+) Gustavo García Naranjo, con el propósito de realizar la Misa Crismal, en la cual se renuevan las promesas de vida sacerdotal y de obediencia, y también se bendice el óleo de los enfermos.

Foto Martes Santo

SEMANA SANTA 2019
 Martes Santo

La celebración eucarística correspondiente a este Martes Santo que se realizó en el Santuario “Ntra. Sra. de las Mercedes” fue presidida por el presbítero Clemente Medina y animada por el grupo coral del santuario, San Judas Tadeo. Durante la celebración litúrgica se recordó, leyendo el evangelio de San Juan, cuando Jesús anticipó a sus discípulos la traición de Judas Iscariote, así como las tres veces que Pedro lo negaría antes que cantara el gallo.

Después de la Misa, se realizó la procesión con la imagen de “Jesús, Humildad y Paciencia”.

Fotos del Evento:
Cortesía de Jesús Blanco (Junior),
y Ainak González.

Ofrecidas a Dios por nuestro hermano: Horacio González.

Foto Martes Santo
Imagen de “Jesús, Humildad y Paciencia”.

Foto Martes Santo
Celebración de la Eucaristía, oficiada por el presbítero Clemente Medina.

Foto Martes Santo
Feligreses presentes en el santuario durante la Misa del Martes Santo.

Foto Martes Santo
Plegaria Eucarística.

Foto Martes Santo
La coral “San Judas Tadeo” del santuario,
participa con sus cantos en el Martes Santo.

Foto Martes Santo
Celebración de la Eucaristía, oficiada por el presbítero Clemente Medina.

Foto Martes Santo
Imagen de “Jesús, Humildad y Paciencia”.

Procesión con Jesús, Humildad y Paciencia

Foto Martes Santo
Procesión con Jesús, Humildad y Paciencia.

Foto Martes Santo
Bella imagen de “Jesús, Humildad y Paciencia”,
saliendo del Santuario de “Ntra. Sra. de las Mercedes”.

Foto Martes Santo
Procesión por la calle Colón.

Foto Martes Santo
Procesión por la calle Comercio.

Foto Martes Santo
Procesión por la calle Comercio.

Foto Martes Santo
Procesión por la calle las Mercedes.

Foto Martes Santo
Procesión por la calle las Mercedes.

Foto Martes Santo
Llegada de la procesión a la plaza Bolívar.

Foto Martes Santo
Llegada de la procesión a la plaza Bolívar.

Foto Martes Santo
Llegada de la procesión al Santuario de Nuestra Señora de las Mercedes.

Foto Martes Santo
Llegada de la procesión al Santuario de Nuestra Señora de las Mercedes.

Oración
a nuestro Señor de la
Humildad y Paciencia

¡Oh, Dios mío, que habéis dispuesto
se salven vuestros escogidos por medio
de los sufrimientos y de la Cruz!
Ayudadme a soportar los míos
con el espíritu de paciencia y resignación
de que nos ha dejado vuestro unigénito
Hijo Jesucristo tan grandes ejemplos,
y haced que, en todas nuestras aflicciones,
ya del alma, ya del cuerpo, repitamos con fe
y sumisión las tiernas palabras que os dirigió
él en medio de su dolorosa agonía.

“¡Padre mío,
no se haga mi voluntad, sino la vuestra!”.
Amén.

Desde el punto de vista humano, la vida de Jesús se cierra con un fracaso radical. Nadie ha podido decir como Él:

“En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas” (Is 49,4).

Nadie había hablado nunca como Él; nadie había hecho obras a favor de los pobres como las suyas. Y, sin embargo, al pie de la cruz había solo unas pocas personas fieles. Pero, precisamente por eso, Él se convirtió en luz de los pueblos y llevó la salvación hasta los confines de la tierra.

Como sacramento de Cristo, la Iglesia debe prepararse a repetir visiblemente ese misterio, rechazando toda lógica de fuerza, de poder y de prestigio. La salvación no viene a los hombres en virtud de la eficiencia o de la sabiduría estratégica del pueblo de Dios. Viene por la decisión del Padre, y se manifiesta al mundo, no solamente, pero sí preferentemente, ahí donde el amor es capaz de penetrar a favor de los demás las tinieblas del fracaso y la humillación de la derrota.

En Judas, el amor de Dios no pudo penetrar, pero fue por el egoísmo de Judas, por su encerramiento a sus propios criterios de soberbia, por su engreimiento en las cosas superfluas y terrenales.

Roguemos a Dios nuestro Padre que nos aleje de todo egoísmo y todo pecado, que nos haga generosos para poder experimentar su amor y su gracia.

Pidámosle por nuestras familias, para que se alejen de todo pecado y puedan beber del agua de la misericordia de Dios, y sepan así, ser felices en Cristo.

 

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