santuariodelasmercedes.org  
Portal Oficial, Parroquia “Nuestra Señora de las Mercedes”, Río Chico
Diócesis de Guarenas
ESPECIALES DE INTERÉS
 
CIBERNAUTAS
DE CRISTO
 

La Virgen del Rosario

La Madre de Dios, en una aparición a Santo Domingo le enseño a rezar el Rosario, en el año 1208. Le dijo que propagara esta devoción, y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la fe.

La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un Rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían, y obtendrían abundantes gracias.

El Rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción.

La Virgen le dijo también, que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del Rosario, y reiteró las promesas dadas a Santo Domingo, referentes al Rosario.

La Virgen del Rosario

La Virgen del Santo Rosario,
La Virgen del Rosario
¡Auxilio de los Cristianos!

Europa y con ella toda la cristiandad, estaba en grave peligro de extinción. Sabemos, por las promesas de Jesucristo, que eso no puede ocurrir, pero humanamente, no había solución para la amenaza del Islam.

Los musulmanes se proponían hacer desaparecer, a punta de espada, el cristianismo. Ya habían tomado Tierra Santa, Constantinopla, Grecia, Albania, África del Norte y España. En esas extensas regiones el cristianismo era perseguido, y muchos mártires derramaron su sangre, muchas Diócesis desaparecieron completamente.

Después de 700 años de lucha por la reconquista, España y Portugal pudieron librarse del dominio musulmán. Esa lucha comenzó a los pies de la Virgen de Covadonga, y culminó con la conquista de Granada, cuando los reyes católicos, Fernando e Isabel, pudieron definitivamente expulsar a los moros de la península en el 1492.

¡La importancia de esta victoria es incalculable, ya que en ese mismo año ocurre el descubrimiento de América, y la fe se comienza a propagar en el nuevo continente!

La Virgen del Rosario

La Batalla de Lepanto

En tiempos de Santo Padre Pío V (1566 - 1572), los musulmanes controlaban el Mar Mediterráneo, y preparaban la invasión de la Europa cristiana. Los reyes católicos de Europa estaban divididos, y parecían no darse cuenta del peligro inminente. El Papa pidió ayuda, pero no le hicieron mucho caso hasta que el peligro se hizo muy real, y la invasión era certera. El 17 de septiembre de 1569 pidió que se rezase el Santo Rosario.

El 7 de octubre de 1571 se encontraron las flotas de musulmanes y cristianos en el Golfo de Corinto, cerca de la ciudad griega de Lepanto. La flota cristiana, compuesta de soldados de los Estados Papales, de Venecia, Génova y España y comandada por Don Juan de Austria entró en batalla contra un enemigo muy superior en tamaño. Se jugaba el todo por el todo y antes del ataque, las tropas cristianas rezaron el Santo Rosario con devoción. La batalla de Lepanto duró hasta altas horas de la tarde pero, al final, los cristianos resultaron victoriosos. Los turcos fueron derrocados, la mayoría de las embarcaciones hundidas y una tormenta completó la destrucción de los turcos. El poder de los turcos en el mar se había disuelto para siempre.

En Roma, el Papa se hallaban rezando el Rosario mientras se lograba la milagrosa victoria para los cristianos. Entonces salió de su capilla, se asomó a la ventana, miró hacia el cielo y, guiado por una inspiración, anunció con mucha calma, que la Santísima Virgen había otorgado la victoria, y dijo a sus Cardenales:

“Dediquémonos a darle gracias a Dios y a la Virgen Santísima, porque hemos conseguido la victoria”.

Semanas más tarde llegó el mensaje, desde el lejano Golfo de Corinto, de la victoria por parte de Don Juan, quién desde un principio le atribuyó el triunfo de su flota a la poderosa intercesión de Nuestra Señora del Rosario.

El Papa Pío V felicitó a los ejércitos vencedores diciéndoles: “No fueron las tropas. No fueron las armas. No fueron los jefes. Fue la intercesión de la Santísima Virgen María, la Madre de Dios, la que nos consiguió la victoria al rezarle nosotros el Rosario”.

En 1572, agradecido con nuestra Madre, el Papa Pío V instituyó el 7 de octubre como la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias y agregó a las Letanía de la Santísima Virgen el título de “Auxilio de los Cristianos” para implorar la misericordia de Dios sobre su Iglesia y todos los fieles, y agradecerle su protección e innumerables beneficios, en modo especial, por haber librado a la Cristiandad de las armas de los turcos en la victoria de Lepanto (este Pontífice fue propagador del título de Auxiliadora y más tarde, un sacerdote llamado San Juan Bosco, sería el propagandista de la devoción a María Auxiliadora).

Más adelante, el Papa Gregorio III cambió el nombre de la fiesta, a la de Nuestra Señora del Rosario.

El sitio de Viena

Los turcos seguían siendo poderosos en tierra, y en el siglo siguiente, invadieron a Europa desde el Este, y después de tomar enormes territorios, sitiaron a Viena, capital de Austria. Una vez más, las tropas enemigas eran muy superiores. Si conquistaban la ciudad, el resto de Europa caería rendida.

El emperador depositó su confianza y rogó protección a Nuestra Señora del Rosario. Hubo una gran batalla, y gran derramamiento de sangre, y ya, cuando todo parecía perdido, el alivio llegó el día de la fiesta del Santo Nombre de María, 12 de septiembre de 1683, cuando el rey de Polonia, Jan Sobieski, llegó al rescate al frente de un ejército cristiano, derrotando finalmente a los turcos.

La Virgen del Rosario

La Virgen del Rosario

La Batalla de Temesvar

Los turcos sufrieron otra gran derrota a manos del Príncipe Eugenio de Saboya, comandante de los ejércitos cristianos, en Temesvar (en la Rumania moderna), el 5 de agosto de 1716, en aquel entonces era la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves.

El Papa Clemente XI atribuyó esta victoria a la devoción manifestada a Nuestra Señora del Rosario. En acción de gracias, mandó que la fiesta del Santo Rosario fuera celebrada por la Iglesia universal.

Los Pontífices
El Papa y la Virgen del Rosario

A lo largo de los siglos, los Papas han fomentado la pía devoción del rezo del Rosario, y le han otorgado indulgencias.

Dijo nuestro Señor: “Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18:20). El Rosario en familia es algo maravilloso. Es un modo práctico de fortalecer la unidad de la vida familiar. Es una oración al alcance de todos. Los Papas, especialmente los más recientes, han hecho gran énfasis sobre la importancia del Rosario en familia.

El Papa Dominico, San Pío V (1566 - 1572) dio el encargo a su congregación de propagar el santo Rosario. Desde entonces los Papas han sido grandes devotos del Rosario, y de su propagación.

S.S León XIII escribió doce encíclicas referentes al Rosario. Insistió en el rezo del Rosario en familia, consagró el mes de octubre al Rosario, e insertó el título de “Reina del Santísimo Rosario” en la Letanía de la Virgen. Por todo esto mereció el título de “El Papa del Rosario”

Todos los Papas del siglo XX han sido hijos devotísimos del Santo Rosario. Su Santidad Juan Pablo II insistió en el rezo del Santo Rosario en familia, en grupos, en privado. Pide que se invite a todos a rezar, a no temer el compartir tan hermosa devoción, que es una catequesis de la fe. Nos alerta a que el mundo está en crisis y nuestras fuerzas humanas no bastan. La victoria, dice el Papa, vendrá nuevamente de la mano de Virgen María. Es la victoria de su Hijo Jesucristo, el Señor, Rey del Universo.

Recomendado por la Virgen,
en varias de sus apariciones más importantes.

La importancia del Rosario como medio eficaz de los creyentes ha sido confirmada no sólo por los pontífices, sino por nuestra Madre misma, la Virgen María. Es la oración de los sencillos y de los grandes, está al alcance de todos, en todo tiempo y lugar. El Rosario honra a Dios y a la Santísima Virgen de un modo especial. En Lourdes, la Virgen llevaba un Rosario en la mano cuando se le apareció a Santa Bernardita. Y también llevaba un Rosario cuando se les apareció a los tres pastorcitos de Fátima. Y fue en Fátima donde ella misma se reveló a los niños su título: “Nuestra Señora del Rosario”.

“Recen el Rosario todos los días…
Recen, Recen mucho
y ofrezcan sacrificios por los pecadores…
Yo soy Nuestra Señora del Rosario.
Sólo yo seré capaz de ayudarlos.
…Finalmente mi Inmaculado Corazón triunfará”.

Nuestra Señora de Fátima

La Virgen de Fátima

 
EL SANTO ROSARIO
     La Virgen del Rosario
 

PRINCIPIO

 
info@santuariodelasmercedes.org