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Diócesis de Guarenas
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CIBERNAUTAS
DE CRISTO
 

Promesas para los Necesitados

Hoy hace un calor difícil de soportar; deseamos la lluvia, sin embargo, no llueve. Desde hace algunos días el cielo se nubla, pero la lluvia no llega. Al mirar las plantas sedientas de lluvia, me ha dado lástima y he decidido rezar esta coronilla hasta que Dios envíe la lluvia. Después de la merienda el cielo se ha cubierto de nubes y ha caído una lluvia torrencial sobre la tierra. He rezado esta plegaria durante tres horas sin cesar. Y el Señor me ha dado a conocer que a través de esta oración se puede obtener todo. (Diario, 1128)

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Hoy me despertó una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como si hubiera un huracán, a cada rato caían rayos. Me puse a rogar que la tempestad no causara ningún daño; de repente oí estas palabras: Reza la coronilla que te he enseñado y la tempestad cesará. En seguida he comenzado a rezar la coronilla y ni siquiera la he terminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras:
A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con mi voluntad. (Diario, 1731)

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Que los más grandes pecadores (pongan) su confianza en mi Misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de mi Misericordia. Hija Mía, escribe sobre mi Misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a mi Misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aun al pecador más grande si él suplica mi compasión, sino que lo justifico en mi insondable e impenetrable Misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de mi Misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de mi Misericordia, tiene que pasar por la puerta de mi justicia… (Diario, 1146)

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Que las almas que tienden a la perfección adoren especialmente mi Misericordia, porque la abundancia de gracias que les concedo proviene de mi Misericordia. Deseo que estas almas se distingan por una confianza sin límites en mi Misericordia. Yo mismo me ocupo de la santificación de estas almas, les daré todo lo que sea necesario para su santidad. Las gracias de mi Misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones. (Diario, 1578)

Paisaje de Jesús de la Misericordia

 
JESÚS DE LA MISERICORDIA
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