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CIBERNAUTAS
DE CRISTO
 

Imagen de Jesús de la Misericordia

“Yo prometo al alma que venerase esta imagen de la Misericordia, que no perecerá… Yo le prometo ya aquí en la tierra la victoria sobre sus enemigos, especialmente en la hora de la muerte. Yo, el Señor, la protegeré como mi propia Gloria.

Estos rayos de mi Corazón, que significan Sangre y Agua, protegen a las almas de la ira de mi Padre… Feliz el que viva bajo su sombra, pues la mano de la justicia de Dios no le alcanzará.

A las almas que propaguen mi Misericordia, yo las protegeré por toda su vida como una madre a su niño, y en la hora de la muerte, para ellos no seré Juez, sino Redentor. En esa última hora el alma no tiene otra protección que mi Misericordia. Feliz aquella alma que durante su vida estuvo hundida en mi Misericordia, pues la justicia no la alcanzará.

La humanidad no encontrará paz hasta que venga con confianza a mi Misericordia.

Di a la humanidad sufriente que venga a mi Misericordioso Corazón, y le daré la Paz”.

Jesús de la Misericordia

Origen de la imagen de Jesús de la Misericordia

Cuando el Señor se apareció a Santa María Faustina la primera vez en Plock (Polonia), el 22 de febrero de 1931, le ordenó: “Pinta una imagen mía según la visión que de mí tienes, con la inscripción: ¡Jesús yo confío en ti!” Santa María Faustina trataba de hacer la pintura, pero veíase incapaz de ejecutarla. Esto la afligía mucho, y durante la oración se quejaba a nuestro Señor de que le diese órdenes que ella no podía cumplir. Entonces nuestro Señor le concedía ver en espíritu a cierto sacerdote, quien la iba a ayudar a cumplir las divinas intenciones. Cuando Santa María Faustina llegó a Vilna, reconoció a aquel sacerdote en su mismo confesor, y le confió sus visiones y revelaciones extraordinarias. El confesor después de haber hecho las necesarias investigaciones en lo tocante al espíritu de Santa María Faustina, su condición física, sus visiones y otras gracias extraordinarias, con gran circunspección y cuidado, y con el consejo y permiso de sus superiores, pidió a un artista D. Eugenio Kazimierowski (q.e.p.d.), que pintara el cuadro de la Misericordia de Dios, según las instrucciones dadas por Santa María Faustina. En junio de 1934 la pintura estaba terminada. Nuestro bendito Señor, en contestación a las quejas de Santa María Faustina que el cuadro no era tan hermoso como el de la visión, le contestó que era satisfactorio, y añadió: “Yo doy a la humanidad un vaso con el cual deben venir a la fuente de mi Misericordia a buscar gracias… Ese vaso es este cuadro, con la inscripción ¡Jesús, en ti confío!”. Nuestro Señor está dibujado andando. Su mano derecha está levantada bendiciendo. Su mano izquierda aparta un poco de los pliegues de su vestido, dejando ver su Corazón. A través de su vestido, así separado, como procedente de su Corazón, brillan un rayo rojo y otro blanco.

Al principio, Santa María Faustina no podía explicarse el significado de esos rayos. Pero, después de algún tiempo, ella declaró que nuestro Señor le había revelado que “los rayos del cuadro representaban la Sangre y el Agua que brotaron del fondo de mi Misericordia cuando mi Corazón agonizante fue abierto por la lanza en la Cruz… Los rayos pálidos simbolizan el agua, que justifica el alma, y los rayos rojos representan la Sangre, que es la vida del alma. Estos rayos protegen al alma de la ira de mi Padre. Feliz el que viva bajo su sombra, porque la mano de la justicia de Dios nunca lo alcanzará… Yo deseo que el primer domingo después de Pascua Florida, se celebre la Fiesta de la Misericordia. Pide a tu confesor que hable a todo el mundo en ese día de mi gran Misericordia, que cualquiera que se acerque en ese día a la fuente de la vida, obtendrá remisión completa de culpa y pena. La humanidad no obtendrá Paz hasta que venga con confianza a mi Misericordia.

Yo prometo que el alma que venerare a esta imagen no perecerá. Además, yo prometo a dicha alma, ya aquí en esta tierra, la victoria sobre sus enemigos, pero especialmente a la hora de la muerte. Yo, el Señor, la defenderé como mi propia Gloria”.

Esta imagen, hasta la fecha, era nueva y desconocida en la Iglesia; y por eso, no podía ser expuesta en público en ninguna Iglesia sin el permiso necesario de las Autoridades Eclesiásticas. Por consiguiente, solo en el año 1937 fue cuando el confesor de Santa María Faustina hizo la solicitud de exponer esta imagen públicamente en la Iglesia. Una Comisión fue nombrada para investigar si era conveniente exponer dicha imagen en la Iglesia Católica. La decisión de la comisión fue favorable. El día 3 de abril de 1937, con la autorización del arzobispo de Vilna, la imagen fue expuesta públicamente en la iglesia de San Miguel donde está hasta hoy.

En el mismo año de 1937 el confesor visitó a Santa María Faustina en Cracovia, y descubrió en su diario ciertas oraciones entre las cuales algunas son notables, como la novena, las letanías y corona de la Divina Misericordia.

En contestación a sus preguntas, dijo a su confesor que nuestro Señor mismo le dictó estas oraciones durante una de sus apariciones. El confesor publicó estas oraciones en Cracovia, en 1937 y, además, en una segunda edición en Vilna, en 1940. Entonces ordenó imprimir separadamente la imagen y al reverso la Corona de la Misericordia. El conjunto lo mandó a los editores de Cracovia.

En esta forma se realizó la promesa de nuestro Señor hecha a Santa María Faustina: “Cuando los castigos por los pecados vinieren sobre la tierra, y cuando tu patria fuere devastada, la única salvación será la esperanza en mi Divina Misericordia. Yo preservaré las ciudades y casas en las cuales se encontrare esta imagen. También yo protegeré a aquellas personas que veneren esta imagen, y tuvieren confianza en mi Misericordia”.

(Nota: Cracovia y Vilna fueron preservadas de la destrucción durante la segunda guerra mundial).

 
JESÚS DE LA MISERICORDIA
     Imagen de Jesús de la Misericordia
     Reflexión
 

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