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Año Nuevo

TEMAS DE INTERÉS

Feliz Año Nuevo | Dios

AÑO NUEVO
Según el ‘Calendario Gregoriano’

¿Cuándo se celebra?

El Año Nuevo es la celebración del inicio del año siguiente en el calendario, en función del tipo de calendario utilizado. La más común es la del 1º de enero, del calendario gregoriano, que fue instaurado por el Papa Gregorio XIII en 1582, y que se utiliza en la mayoría de los países del orbe. Por causa de esta celebración, el 1º de enero es feriado en casi todo el mundo. Se trata de un día alegre de bienvenida, en el que la gente se encuentra feliz del nuevo año que se presenta por delante lleno de oportunidades y de nuevas alegrías.

Origen

El Día de Año Nuevo fue instaurado en el año 1582 por el Papa Gregorio XIII, siendo la fecha elegida el 1º de enero según el calendario gregoriano. Existen un gran número de países que celebran esta festividad en este día, sin embargo otros países lo celebran en otras fechas.

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Feliz Año Nuevo | Dios

Celebración del Día del Año Nuevo

La fecha de la celebración de este día depende del tipo de calendario utilizado:

  • El Año Nuevo Mapuche es el 24 de julio.
  • El Año Nuevo Inca se conmemora el 24 de julio.
  • El Año Nuevo Aimara tiene lugar el 21 de junio.
  • El Año Nuevo Etíope se celebra el 11 de septiembre.
  • El Año Nuevo Iraní se celebra en el equinoccio de primavera (sobre el 21 de marzo).
  • El Año Nuevo Chino y el Año Nuevo Vietnamita comienzan el primer día del primer mes lunar y se prolonga 15 días.
  • El Año Nuevo hindú se celebra dos días antes del festival de Diwali, a mediados de noviembre.
  • IGLESIA CATÓLICA: En la Iglesia católica se celebra el Año Nuevo el 1º de enero según el calendario gregoriano.
    (Diferente al Nuevo Año Litúrgico que empieza el primer domingo de Adviento).
  • Iglesia ortodoxa: Lo celebra el mismo día que la Iglesia católica, con excepción de algunos miembros, que lo celebran el 14 de enero.
  • Protestantes: Todas las Iglesias protestantes lo celebran el 1º de enero, excepto los cuáqueros, y luteranos, que no lo celebran.
  • Testigos de Jehová: No lo celebran.
  • Judaísmo: El calendario hebreo se inicia en el mes de Tishrei; por tratarse de un calendario lunar, la fecha no se corresponde con una fecha precisa del calendario occidental, sino en una cambiante entre septiembre y octubre.
  • Islamismo: Los musulmanes celebran el Año Nuevo el 1 de muharram, fecha que no coincide con ninguna fecha específica del calendario gregoriano, ya que el año del calendario musulmán, que dura 354 días (355, en los años bisiestos), es lunar.
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Feliz Año Nuevo | Superstición

Ritos de Año Nuevo
que ningún católico realizaría

La superstición es un pecado contra el primer mandamiento de la ley de Dios porque atribuye a cosas creadas (uvas, calzones rojos, etc.) unos poderes que sólo pertenecen a Dios. Muchos de estos pecados son cometidos por personas enormemente ignorantes (aunque hayan estudiado en la universidad, y tengan maestrías y doctorados) porque carecen de la capacidad de plena deliberación, especialmente en los casos de arraigadas supersticiones populares: números de mala suerte y días afortunados, tocar madera y cosas por el estilo.

Por otro lado, la «suerte» en sí misma no existe. Sólo existe la Providencia Divina. ¿Qué es la suerte para un creyente? ¿Es un «ente»? ¿Es una «energía desconocida»? ¿Dónde está la suerte? ¿De dónde proviene? ¿De un objeto, una persona, un animal, de la tierra, del cosmos? ¿Puede dominarnos, guiarnos o desviarnos la suerte? ¿Puede influirnos algo que no existe, como lo es la suerte?

Para el verdadero católico sólo Dios nos sostiene, y sólo Él es quien tiene toda respuesta para nuestras dudas y encrucijadas.

Algunos de los ritos descabellados

a) Comer 12 uvas al ritmo de las campanadas del reloj, una por campanada. Cada uva representa un deseo o propósito para cada mes del año, y comerlas a tiempo hace que éstos se cumplan. Idealmente seis uvas deben ser verdes y seis deben ser moradas.

¿Mis 12 deseos se cumplirán aunque yo no me esfuerce por lograrlos? Y, si es necesario mi esfuerzo para conseguirlos, entonces ¿para qué necesito comer uvas?

b) Sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas hará conseguir un buen matrimonio.

¿Y si la persona ya está casada y hace el rito? ¿Cómo compaginarlo con el de los 12 deseos (12 uvas)? ¿No habrá peligro de ahogo?

c) Para tener mucha ropa nueva todo el año nuevo la noche del 31 se debe usar la ropa interior al revés.

¿Y por qué no mejor la ropa exterior al revés? ¿Sólo porque se ve muy fea?

d) Poner un anillo de oro en la copa de champaña con la que se hará el brindis asegura que no faltará el dinero.

¿Y si alguien se traga el anillo por accidente? ¿Y si se brinda con sidra?

e) Sacar las maletas a la puerta de la casa para tener muchos viajes en el año. Mejor aún es dar la vuelta a la manzana.

¿Y si la maleta tiene rueditas funciona igual? ¿Llenar la maleta con piedras arrastrando las maletas aumentará la efectividad?

f) Usar ropa interior amarilla la noche de fin de año para asegurar la felicidad, o ropa interior roja para atraer el amor.

¿Y si la persona quiere tanto el amor como la felicidad de qué color deberá usar los calzones? Si se pone ambos, ¿cuál actúa?

Absolutamente todas estas supersticiones son estupideces.

El número 2111 del Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que «la superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas».

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Feliz Año Nuevo | Dios

El Feliz Año Nuevo
para un católico

En los comienzos del año que empieza, no cesaremos de desearnos unos a otros que tengamos un buen año. A la familia, a los amigos y hasta a los poco conocidos les diremos: ‘Feliz Año Nuevo’ o algo semejante. Un número parecido de personas nos desearán a nosotros lo mismo y les daremos las gracias.

Pero, ¿qué es lo que se entiende por un ‘Feliz Año Nuevo’? Un año lleno de felicidad, un año en que no sufras ninguna enfermedad, ninguna pena, ninguna contrariedad, ninguna preocupación, sino al contrario, que todo te sonría y te sea propicio. Que ganes bastante dinero, que te suban ese sueldo, que los precios disminuyan, que la televisión comunique cada mañana buenas noticias. En pocas palabras, que no experimentes ningún contratiempo.

Es bueno desear estos bienes humanos para nosotros y para los demás… sino nos separan de nuestro último fin que es caminar por el sendero del bien, el cual nos llevará a la vida eterna. Sin embargo, la realidad es que el Año Nuevo nos traerá en proporciones desconocidas alegrías y contrariedades.

Un ‘Feliz Año Nuevo’ para un católico, es aquel en que dentro de las alegrías y las contrariedades le servirán para amar más y mejor a Dios y a los que están a su alrededor.

Un ‘Feliz Año Nuevo’ para un católico, no es aquel que viene cargado de una felicidad artificial al margen de Dios, sino de una felicidad que nace de servirle mejor a Él y a los demás.

Un ‘Feliz Año Nuevo’ para un católico, es aquél en el que acepta contento lo que la voluntad de Dios permita, y aprovecha el tiempo que Dios le regala para ser mejor persona.

Un ‘Feliz Año Nuevo’ para un católico, es aquél en el que más que confiar en sí mismo, confíe en que Dios lo llevará siempre de su mano y le regalará su gracia.

Un ‘Feliz Año Nuevo’ para un católico, es aquél en el que logre una relación personal más cercana con Dios.

No hay que desperdiciar ni un solo momento. Y si llega la caída, el error, el desánimo, recomienza en seguida a través del sacramento de la Penitencia. Busca momentos de oración y de encuentros con Dios en la Eucaristía.

Vive este Año Nuevo como si fuera el último que Dios te concediera y con la confianza de que Él estará a tu lado en todo momento.

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Feliz Año Nuevo | Dios

¿Qué deseo en un Año Nuevo?

Desearía la paz en Tierra Santa. Para que nadie privase a nadie de su tierra, de su casa, de su familia. Para que las religiones fueran vividas como lo que son: un camino para unir a los hombres bajo la luz de Dios. Para que la tierra donde vivió, murió y resucitó Cristo testimoniase con un estilo de vida nuevo la gran belleza del Evangelio.

Luego, desearía la paz en tantos lugares del planeta. Especialmente en África, donde todavía unos poderosos venden armas para la muerte pero no ofrecen comida para los hambrientos.

Querría, además, que desapareciese el aborto en todos los países del mundo, lo cual no es ningún sueño imposible; basta con aprender a vivir responsablemente la vocación al amor para que ningún hijo sea visto como un “enemigo” o un obstáculo en el camino de la propia vida. Porque lo mejor que podemos hacer es vivir para los demás. Porque cada niño pide un poquito de amor y de respeto. Porque cada madre que ha empezado a serlo merece ayuda y apoyo, para que no le falten las cosas que más necesite durante los meses de embarazo y los primeros años de su hijo.

En este nuevo año me gustaría dialogar con quien piensa de modo distinto en un clima de respeto, sin insultos, sin desprecios, sin zancadillas. Porque si él y si yo somos humanos, porque si él y si yo queremos encontrar la verdad, podemos ayudarnos precisamente con una palabra nacida desde los corazones que saben escucharse y, más a fondo, que saben amarse…

El año que inicia querría tener más energías, más entusiasmo, más convicción, para enseñar a los otros lo que para mí es el tesoro verdadero: mi fe católica. Enseñarla, sobre todo, con mi vida. Querría ser, en ese sentido, más coherente, más bueno, más abierto, más disponible, más cercano. Especialmente cuando me encuentre con un pobre, con un enfermo, con una persona triste o desesperada, con quien llora porque sabe lo que muchos no se atreven a reconocer: que ha pecado. Porque sólo cuando me pongo ante mis faltas con honestidad clara y completa, descubro mi miseria y comprendo la de los otros. Y porque cuando reconozco mi miseria y la ajena puedo entender que necesitamos al único que puede limpiarnos con su palabra llena de perdón y de esperanza: Dios.

¿Qué deseo en un Año Nuevo? Quizá deseo demasiado. Quizá he soñado despierto. Quizá me he dejado llevar por una emoción inconsistente. Mientras, el reloj sigue su marcha, y, sin saberlo, me dice: este año será un poco distinto si te abres a Dios, si rompes con tu egoísmo, si empiezas a vivir no para ti mismo, sino para tantos corazones que encontrarás en los mil cruces de camino de este año que está iniciando…

Autor: P. Fernando Pascual, L.C.

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Solemnidad | Santa María

Solemnidad de Santa María,
Madre de Dios

1º de enero.

La Solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primera fiesta mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.

La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos), que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.

Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la fiesta mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1º de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.

De esta manera, esta fiesta mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.

Solemnidad | Santa María

El Concilio de Éfeso

En el año de 431, el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, afirmando: “¿Entonces Dios tiene una madre? Pues entonces no condenemos la mitología griega, que les atribuye una madre a los dioses”. Ante ello, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso –la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años– e iluminados por el Espíritu Santo declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Asimismo, San Cirilo de Alejandría resaltó: “Se dirá: ¿la Virgen es madre de la divinidad? A eso respondemos: el Verbo viviente, subsistente, fue engendrado por la misma substancia de Dios Padre, existe desde toda la eternidad… Pero en el tiempo Él se hizo carne, por eso se puede decir que nació de mujer”.

Solemnidad | Santa María

Madre del Niño Dios

“He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

Es desde ese fiat, hágase que Santa María respondió firme y amorosamente al Plan de Dios; gracias a su entrega generosa Dios mismo se pudo encarnar para traernos la Reconciliación, que nos libra de las heridas del pecado.

La doncella de Nazareth, la llena de gracia, al asumir en su vientre al Niño Jesús, la Segunda Persona de la Trinidad, se convierte en la Madre de Dios, dando todo de sí para su Hijo; vemos que todo en ella apunta a su Hijo Jesús.

Es por ello, que María es modelo para todo cristiano que busca día a día alcanzar su santificación. En nuestra Madre Santa María encontramos la guía segura que nos introduce en la vida del Señor Jesús, ayudándonos a conformarnos con Él y poder decir como el Apóstol “y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”.

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Feliz Año Nuevo | Oraciones

Oraciones de Año Nuevo

Oración para el año que termina y el que empieza

Gracias, Señor, por todo cuanto me diste en el año que termina.

Gracias por los días de sol y los nublados tristes por las tardes tranquilas y las noches oscuras.

Gracias por lo que nos prestaste y luego nos pediste.

Gracias, Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y todo lo hermoso, por todo lo dulce, por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las personas buenas.

Gracias por la soledad y por el trabajo, por las inquietudes y las dificultades, por las lágrimas, por todo lo que nos acercó a ti.

Gracias por habernos conservado la vida, por habernos dado techo, abrigo y sustento.

¿Que nos traerá el año que comienza?

Lo que quieras, Señor, pero te pedimos:

  • Fe: para mirarte en todo.
  • Esperanza: para no desfallecer.
  • Caridad: para amarte cada vez más y hacerte amar por los que nos rodean.

Dadnos paciencia, humildad, desprendimiento y generosidad.

Dadnos, Señor, lo que Tú sabes que nos conviene y no sabemos pedir.

Que tengamos un corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activos y que nos hallemos siempre dispuestos a hacer tu voluntad.

Derrama, Señor, tu gracia sobre todos los que amamos y concede tu paz al mundo entero.

Así sea…

Feliz Año Nuevo | Oraciones

Oración para pedir la felicidad en el Año Nuevo

Te pedimos, Señor, paz y felicidad en el nuevo año. Que seamos felices, Señor, en esta tierra nuestra: Ella nos sustenta y rige.

Que seamos felices, Señor, con el perdón: Nada más poderoso para desterrar los odios y establecer la paz.

Que seamos felices, Señor, con la justicia: Sin ella no hay humanidad.

Que seamos felices, Señor, con la ternura: Es el único sol necesario para alumbrar días y noches.

Que seamos felices, Señor, en este nuevo año. Lo necesitamos. Es deseo y don tuyo.

Amén.

Feliz Año Nuevo | Oraciones

Oración para el Fin del Año

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de Ti.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo Tú sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de Ti.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.

Amén.

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Feliz Año Nuevo | Virgen María
Que la Virgen María te acompañe cada día de este año que comienza,
y sus virtudes sean la estrella que guíe tu vida.

 
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