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Judas Iscariote

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Judas Iscariote

JUDAS ISCARIOTE

Tomado de Evangeliza Fuerte
Escrito por: Juan Revilla
22 de febrero de 2015
http://www.evangelizafuerte.com.mx

Judas Iscariote

Uno de los 12 apóstoles de Jesús

Judas Iscariote fue uno de los 12 apóstoles de Jesús (Mateo 26,14.47; Marcos 14, 10.20; Juan 6, 71) o «del número de los doce» (Lucas 22, 3). También el ecónomo del grupo (Cf. Juan 12,6b; 13,29a).

Judas era el único de los apóstoles que no era de Galilea. Iscariote significa en hebreo “el hombre de Queriyyot o Keriot”.

Entregó a Jesús por 30 monedas de plata. Judas «fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: “Pequé entregando sangre inocente”» (Mateo 27, 3-4). Si bien él se alejó después para ahorcarse (Cf. Mateo 27, 5).

¿Por qué Jesús lo escogió?

Recordemos dos cosas.

  1. Jesús respeta nuestra libertad. Es cierto que Jesús sabe cómo cada persona utilizará su libertad, pero la libertad sigue siendo real.
  2. Jesús nos da la gracia, y espera que tengamos la disponibilidad para arrepentirnos y para convertirnos; es rico en misericordia y perdón.

Motivos para el comportamiento de Judas

¿Por qué traicionó a Jesús?

Según Benedicto XVI, “es un error pensar que el gran privilegio de vivir en compañía de Jesús es suficiente para que una persona sea santa”. Hace falta responder a la gracia.

La decisión de Judas suscita varias hipótesis. Algunos recurren a la avidez por el dinero; otros ofrecen una explicación de carácter mesiánico: Judas habría quedado decepcionado al ver que Jesús no entraba en el programa de liberación político-militar de su propio país. Según esta teoría, Judas habría creído que el arresto de Jesús le forzaría a defenderse y encabezar la rebelión armada para liberar a su pueblo. Entonces, al ver que Jesús se entrega mansamente, Judas se desespera.

Judas Iscariote - Monedas

Lo que sabemos con certeza es que detrás de las decisiones de Judas está la tentación del demonio: «El diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle» (Juan 13, 2). Del mismo modo, Lucas escribe: «Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los doce» (Lucas 22, 3).

En todo caso, la traición de Judas sigue siendo un misterio. Jesús le trató como a un amigo (Cf. Mateo 26, 50), pero en sus invitaciones a seguirle por el camino de las bienaventuranzas no forzaba su voluntad ni le impedía caer en las tentaciones de Satanás, respetando así la libertad humana.

Judas Iscariote

No nos corresponde juzgarlo
sino cuidarnos para no caer

Benedicto XVI: “A nosotros no nos corresponde juzgar su gesto, poniéndonos en lugar de Dios, quien es infinitamente misericordioso y justo”.

Si bien en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, será Jesús quien los juzgue. A cada uno de nosotros le corresponde contrabalancear el mal con nuestra entrega a Jesucristo.

Así como hay hombres y mujeres que con su testimonio denigran a la Iglesia, también es cierto que hay muchísimos católicos que viven su vida imitando a Cristo, nuestro fundador.

En estos duros tiempos, es cuando más conviene vivir con intensidad nuestra fe sustentada en Cristo Jesús, y siempre con la esperanza de que el amor de Dios perdure para siempre.

Separador

Judas Iscariote

¿Judas Iscariote se condenó al infierno?

Tomado de Aleteia
Escrito por: sacerdote Julio de la Vega-Hazas
22 de febrero de 2015
http://www.www.aleteia.org

Jesús dijo de Judas que más le valdría no haber nacido. Se le ha puesto como ejemplo de traición, de suicida irredento… la Divina Comedia le coloca en el último círculo del infierno. Pero ¿está “condenado oficialmente” por la Iglesia?

Lo primero que hay que decir, es que así como la Iglesia ha proclamado de modo solemne la santidad (y por tanto la salvación eterna) de bastantes personas, no ha hecho lo mismo con la condenación: la Iglesia, oficialmente, nunca ha declarado la condenación de nadie. Ni siquiera de Judas. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: porque no lo sabemos a ciencia cierta, y esta parece ser la voluntad de Dios.

Dios da a todos una última oportunidad de arrepentimiento en el momento de la muerte, y no sabemos la respuesta de cada uno. Por tanto, la respuesta que damos aquí no es propiamente la doctrina o la posición de la Iglesia, sino el reflejo de lo que los cristianos han pensado sobre el tema.

La frase del Señor “más le valiera no haber nacido” es en realidad la causa de que se haya discutido mucho la cuestión. Sin ella, sólo quedaría la incógnita. Hay que tener en cuenta que el fin de Judas está marcado más por la desesperación que por la traición.

La narración evangélica es clara en señalar que estaba arrepentido de la traición, pero que la desesperación le llevó al suicidio. Sin embargo, en un caso así, siempre queda el margen para arrepentirse de esto último, de la misma forma que se había arrepentido de lo primero.

Amor de Dios

La envergadura del pecado no lo convierte en irremisible; lo verdaderamente irremisible es la falta de arrepentimiento final.

El argumento a favor de la condenación es claro: si uno acaba en el cielo, es indiscutible que vale la pena haber nacido. El argumento que sostiene que el anterior no es concluyente (nadie pretende demostrar que se haya salvado), viene a decir que es muy posible que los niños no nacidos vayan a la gloria, y por tanto al no pasar por el purgatorio tienen un destino mejor que quien pasa por él.

Santa Catalina de Siena
Santa Catalina de Siena.

¿Pueden aportar algo
las revelaciones privadas?
(haciendo constar que su contenido no forma
propiamente parte de la fe de la Iglesia)

Sí, pero tampoco aquí encontramos una respuesta totalmente concluyente. Mencionaré dos de la misma persona (por cierto, muy de fiar): Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia.

La primera: Este es el pecado que nunca se perdona, ni ahora ni nunca: el rechazo, el desprecio de mi misericordia. Pues me ofende más que todos los demás pecados que han cometido. Por eso, la desesperación de Judas me desagradó más y era un mayor insulto a mi Hijo que su traición. De ahí que los que obran así, son reprobados por este falso juicio de considerar su pecado mayor que mi misericordia.

La segunda: No te diré lo que he hecho con Judas para que nadie abuse de mi misericordia.

Obviamente, lo antedicho no resta en ningún caso la gravedad de lo que hizo, y que con razón el nombre de Judas haya quedado y quede como el prototipo del traidor.

 

(Fuentes: - Internet, Evangeliza Fuerte, www.evangelizafuerte.com.mx, 22/02/2015
- Internet, Aleteia, www.aleteia.org, 22/02/2015)

 
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