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Sugerencias para
“Participar en Misa”
Padre Beltrán Sánchez

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Para Participar en Misa

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Para Participar en Misa

SUGERENCIAS PARA
PARTICIPAR EN MISA
Padre Beltrán Sánchez

Lo primero y principal que se ha de tener en cuenta, es que la participación en la Misa, no es un acto meramente social. Es una celebración que indica nuestra fe, amor y agradecimiento a Jesucristo que, en la cruz, entregó su vida por la salvación de los hombres.

Por eso, en cada Eucaristía, se hace presente esa entrega y sacrificio, que nos redime y salva. Jesucristo la instituyó el Jueves Santo, vísperas del día de su entrega total en la Cruz, como memorial de su muerte sacrificial.

Por ello, debemos de participar con una actitud de total agradecimiento y adoración, como si estuviéramos junto a la cruz en el Calvario ese Viernes Santo, y escuchásemos a Jesús pidiendo al Padre por el perdón de toda la humanidad.

Esta entrega de Jesús es aceptada por el Padre. Le fue fiel hasta el final, hasta la muerte en cruz. El Padre aceptó esa entrega, esa “obediencia hasta la muerte” (Flp 2,8), y le corresponde, reivindicándole con la resurrección.

Al entregar su sacrificio a la Iglesia, ésta ha hecho de dicha entrega -porque Cristo lo quiso así- el centro, la fuente y el culmen de toda la vida de la Iglesia y de cada cristiano en particular.

Es por esto, que junto al sacrificio de la Eucaristía donde se entrega Cristo al Padre, juntamente con Él, nos entregamos nosotros; recibimos la fuerza de la vida nueva del resucitado, y somos enviados al compromiso en la sociedad, a favor de la santificación de la misma.

Para Participar en Misa

Estructura y partes de
la celebración de la Eucaristía,
y nuestra participación

Por ser celebración de la Iglesia universal, comunitaria y, a la vez, personal de la fe, exige de por sí, una disciplina y protocolo a seguir.

Está compuesta por dos partes. Estas son:

  1. Liturgia de la palabra.
  2. Liturgia de la Eucaristía.

Hablemos de la primera parte, su composición, sus objetivos y la actitud con que debemos vivenciarla.

1.- Liturgia de la Palabra.

Compuesta por:

a.- Rito de entrada. Con el canto, la invocación de la Santísima Trinidad (mientras nos hacemos la señal de la cruz), y el sacerdote (ministro de este sacramento) nos saluda, tomamos conciencia de ser una comunidad o grupo con la característica de creyentes.

Quienes nos juntamos para celebrar la ‘Santa Misa’, somos por sobre todo, hermanos en la fe. No hay ninguna distinción; sólo las propias de los servicios que en ella se realizarán, para decoro y solemnidad de la misma (lectores, cantores, quien preside, monaguillos, etc.).

Para Participar en Misa

b.- Acto penitencial. Así como Jesucristo al iniciar su predicación invitó a la conversión, el sacerdote invita a la asamblea a recordar estas palabras del Salvador y pedir perdón en silencio, luego, oramos todos con el acto penitencial y terminamos cantando, pidiendo piedad al Señor.

c.- Oración colecta. El sacerdote invita a la asamblea a orar en nombre de toda la Iglesia.

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d.- Lecturas. El creyente es aquel que escucha, vive y anuncia la ‘Palabra de Dios’. Todos nos ponemos en escucha de Dios, que nos regala “La Verdad”, que nos saca de la oscuridad del error y nos hace libres (Jn 8,32).

Según el día, hay una o dos lecturas, más el salmo que, en lo posible, debe ser cantado. Luego el sacerdote lee el evangelio, el cual toda la asamblea escucha de pie, por ser ‘Palabra del Señor’.

e.- Homilía. Quien preside, dirige un discurso hablado, donde se exhorta y anima a los fieles a poner en práctica la ‘Palabra’ escuchada.

f.- Profesión de fe. El sacerdote, junto con los fieles, recita el Credo, que es un compendio de la fe. Al recitarlo en voz alta, nos comprometemos ante Dios y los hermanos a conservarla pura e integra.

g.- Oración de los fieles. Una vez que escuchamos a Dios, estamos preparados para hablarle a Él, y lo hacemos como necesitados que suplican y piden.

Para Participar en Misa

2.- Liturgia de la Eucaristía.

Compuesta por:

a.- Ofertorio. Se presenta el pan y el vino, símbolos del trabajo y esfuerzo de todos. Cada feligrés entrega en ese momento sus sueños e ilusiones, tristezas y esperanzas; mientras se recoge la colecta, con cuyo fondo se ayuda a la ‘Iglesia Diocesana’, se mantiene el templo y ayuda a las múltiples necesidades de la parroquia. El sacerdote dice una oración sobre las ofrendas, bendiciendo la generosidad de todos.

b.- Prefacio. Es una acción de gracias por los beneficios que de Dios recibimos. Dar gracias es “justo y necesario” para la salvación del hombre.

c.- Plegaria Eucarística.

Compuesta por:

Consagración. Es un momento importantísimo. Los fieles se ponen de rodillas, reconociendo con este gesto la divinidad de Jesús, que muere en la Cruz y derrama su sangre. Lo contrario sería tomar la actitud de quienes en el calvario se burlaban de Jesús. Él se está haciendo pan de vida para nosotros y sangre que nos purifica.

Para Participar en Misa

Plegaria. Quien preside, da gracias por el regalo de estar reunidos en asamblea, para celebrar el misterio de la fe. Luego, invoca la fuerza del Espíritu Santo para los fieles reunidos, con lo que se renueva la confirmación. Posteriormente, va pidiendo por el Papa y toda la Iglesia, por los fieles y familiares que están lejos, y por el eterno descanso de los difuntos. Se termina con un reconocimiento solemne; elevando el cuerpo y sangre de Cristo. Porque toda la realidad está recuperando en Cristo, su bondad y belleza, y se encamina hacia el ‘Reino Eterno’.

Comunión, Beltrán Alcides Sánchez Mora

d.- Rito de Comunión. Empieza con la oración del ‘Padre nuestro’. El amor y comunión con Cristo lleva al reconocimiento del Padre de todos. Sin comunión y amor al hermano, no hay comunión y amor a Cristo.

Rito de la paz. Pedimos al Rey humilde y pacifico nos conceda su paz, sin la cual pudiéramos tener todo pero no seríamos felices. Luego nos damos la paz. No es un saludo social, es un rito creyente. Al desearnos y darnos un gesto de paz, nos comprometemos a ser pacíficos y vivir esta bienaventuranza.

Fracción del ‘Pan de Vida Eterna’ y canto del Cordero. Es un momento de silencio y adoración ante Jesús sacramentado, que se parte y se entrega para salvación de todos. El único que quita el pecado del mundo.

Comunión. “Así como yo vivo del Padre, el que me come vivirá por mí”. Sin unión real y profunda con Cristo, como la rama al árbol, no podremos dar frutos de eternidad. La asamblea podría entonar cantos o estar en silencio.

Oración después de la Comunión. Damos gracias por los regalos recibidos.

e.- Bendición y despedida. Estamos llamados por Dios, no a maldecir, sino a bendecir. El sacerdote da la bendición y nos despide exhortando a dar testimonio de la fe en el mundo. “Estamos en el mundo sin ser del mundo”.

 
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