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Fray José Zapico, O.P.

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Plaza Fray José Zapico, O.P.

San José y Fray José Zapico, O.P.

Biografía Fray José Zapico, O.P.

1883. Nace en Levinco (España).

1899. Ingresa a la Orden de Predicadores (Dominicos).

1907. Ordenado Sacerdote.

1913. Llega a San José de Barlovento.

1924-1931. Él mismo trabaja en la construcción del templo: cuece ladrillos, pega bloques, pinta, etc.

1932. Día 10 de junio, inauguración del actual templo. Pero es más admirable su labor espiritual: cuida enfermos, pone inyecciones, socorre necesidades, lleva en su boca siempre palabras de aliento. Bautiza, predica, da el mejor ejemplo: entrega su vida en aras de un apostolado sin límites y sin descanso.

1941. Enferma. Regresa a Carcas, y muere el día 25 de marzo del año 1945. Sus restos reposan en el templo de San José de Barlovento, que él mismo construyó.

Templo de San José de Barlovento
“Patrimonio Arquitectónico, Religioso e Histórico - Cultural del Estado Miranda”

Templo de San José de Barlovento

Templo de San José de Barlovento
Calle Bolívar/Sucre, municipio Andrés Bello, estado Miranda.

Es una edificación construida al estilo barroco y de paredes blancas; se construyó en 1932.

La realización de este proyecto estuvo en manos de Fray José Zapico, O.P.; mejor conocido como el apóstol de Barlovento. El padre Zapico tocaba cada puerta, reuniendo dinero, material y mano de obra para erigir este hermoso templo.

Cabe destacar como hecho curioso, que al padre Zapico le fue exhumado su cadáver, luego de estar 21 años enterrado en el cementerio general del sur, y su cuerpo se mantenía en perfecto estado.

Su labor de tantos años en San José, su obra y su misteriosa conservación después de su muerte, ha motivado que un grupo de religiosos y creyentes de la fe cristiana, al igual autoridades religiosas nacionales, crearan una comisión que está gestionando ante la Santa Sede su beatificación.

Templo de San José de Barlovento

Historia de Fray José Zapico, O.P.

Tomado del Portal Web “reportecatolicolaico.com”
Escrito por: Horacio Biord Castillo
http://reportecatolicolaico.com

A San José de Barlovento, llegó en 1913 el padre José Zapico, Dominico, nacido en Levinco en el Principado de Asturias (España), en 1883. El sacerdote, ordenado pocos años antes, el 25 de mayo de 1907, entonces se abría a la flor de la tercera década. Iba el padre Zapico a trabajar en la misión de Barlovento, confiada a la Orden de Predicadores, poco antes reinstaurada en Venezuela. Barlovento fue, como dice su biógrafo Fray José Tornero, O.P.; “cruz y gloria” del joven misionero.

Muchos serían los proyectos que el padre Zapico emprendió en esas feraces tierras. Escuelas, obras de albañilería para concluir un templo digno de ser casa de oración al Padre, obras de misericordia y caridad, noches de frustración quizá y mediodías plenos de luz…

Hacia 1920, aproximadamente, unas grandes lluvias provocaron innúmeras crecientes y la inundación de la planicie barloventeña. Hubo necesidad de desalojar casas y vecindarios para evitar pérdidas humanas, debido a que la ruina material era inevitable ante las fuerzas desbordadas de la naturaleza. El sacerdote no descansaba junto a los josefinos para salvar vidas y enseres, animales y frutos.

En ese trance el padre Zapico enfrentó una situación en extremo embarazosa, que debió herir su sensibilidad de hombre de Dios. Nadie quería socorrer a una pobre mujer, enferma, llagosa y maloliente. Prostituta de oficio, era llamada “Alejandra, la gata”. Una noche, linterna en mano, refiere el padre Tornero (Barlovento. Cruz y gloria del padre Zapico. Caracas, imprenta Urania, 1952, pp. 87-88), el padre Zapico en compañía de otros lugareños vio entre las aguas un cuerpo que luchaba contra la corriente. Al inquirir por aquello que no lograba divisar con precisión, la respuesta despreciativa no se hizo esperar. Nadie quería ayudarla. El padre Zapico se lanzó al agua exponiendo su vida y fue a salvar a la pobre desdichada, recordando quizás, que Cristo se rodeaba precisamente de hombres y mujeres que eran tenidos públicamente por pecadores.

Ni quienes usaron de su cuerpo para satisfacer los instintitos sexuales y obtener placeres querían socorrerla. ¡Qué recuerdos pasarían por la mente de Alejandra! Orlando Chirinos, en su novela: ‘En virtud de los favores recibidos’, nos muestra la vida de una prostituta de pueblo en el estado Falcón. Ésta de Barlovento, quizá más desdichada que la de la ficción, no vería en su entierro a quienes ella había llevado al reino del gozo carnal.

En 1911, con motivo del centenario de la Independencia, se reunió en Caracas el primer congreso de municipalidades de Venezuela. Una de las conclusiones eran los vicios de la juventud que la empujaban a la prostitución, y a la propagación de enfermedades venéreas, motivos de escándalo en aquella sociedad conservadora. La historicidad del relato literario y la anécdota del misionero se refuerzan mutuamente.

El padre Zapico comprendería en ese instante preciso de lanzarse al río, que la caridad y el amor de Dios no siguen las miserias del egoísmo humano. Su gesto desbordó de luz las calles, las noches y las pieles de Barlovento, y tal vez le entregó al sacerdote las llaves del Reino mientras braceaba hacia la pobre mujer.

La caridad
es el mejor reflejo
del Dios que es Amor.

Fray José Zapico, O.P.
Fray José Zapico, O.P.

Unidad Educativa Estadal “Fray José Zapico”
Calle Bolívar de San José de Barlovento, municipio Andrés Bello, estado Miranda

Unidad Educativa Fray José Zapico

Unidad Educativa Fray José Zapico

Historia de la Escuela “Fray José Zapico”.

A finales del año 1958, en la población de San José de Barlovento, vivía una señora llamada Eladia Espinoza de Carrer, nacida el 18 de febrero de 1930; esta mujer se desempeñaba como ‘Maestra Rural’, y dada su gran vocación de servicio en la docencia, albergaba en su hogar a treinta (30) niños, como en una especie de ‘hogar de cuidado diario’, con la finalidad de impartirles educación, debido a las escazas instituciones educativas en esa época.

Por ese tiempo, ya se percibían los frutos pastorales de los frailes Dominicos en el poblado de San José de Barlovento, especialmente el del sacerdote Fray José Zapico. A partir de la iniciativa de la señora Eladia Espinoza de Carrer, de atender educativamente a este grupo de niños, surge en el padre Fray José Boleira, O.P. la idea de crear una escuela. Esto motivó que los niños fueran trasladados a la casa parroquial de la iglesia, y allí se continuó con su educación, para lo cual se creó un pequeño colegio, que llevó por nombre “Escuela Parroquial”.

Para el año 1959, la población estudiantil comenzó a crecer, y el padre José Boleira gestionó en las instituciones nacionales de educación de la época, la asignación de más educadores para que conformaran el equipo docente, porque la señora Eladia Espinoza de Carrer no podía atender a tantos estudiantes a la vez. El padre José Boleira, también gestionó la construcción de una nueva escuela, en un espacio que se le había concedido, en el cual existía una casa de bahareque.

Para el año 1961, por las gestiones de la señora Eladia Espinoza de Carrer, se comienzan los cursos hasta el sexto grado. Y para el año de 1983, se inicia la construcción de la escuela en el sitio asignado, ubicado al final de la calle Bolívar de la población de San José de Barlovento, en la entrada de la urbanización ‘Las Mercedes’. Este colegio es el que se conoce en la actualidad como: Unidad Educativa Estadal “Fray José Zapico”, que imparte educación básica de gran calidad, hasta el noveno grado.

Unidad Educativa Fray José Zapico

Unidad Educativa Fray José Zapico
Unidad Educativa Estadal “Fray José Zapico”.

 
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Nota: Página actualizada en el año 2017

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